caricias: dale a tu perro un regalo diario de cariño

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Disfrutar con tu perro de un momento de caricias afianzará vuestro vínculo y evocará en ambos un estado de calma. Porque el cariño se construye y alimenta en el día a día con estos pequeños detalles, no olvides dedicar unos minutos de tu tiempo a acariciar a tu perro y disfrutar juntos de manera tranquila.

Las caricias disminuyen el estrés en el perro y contribuyen a afianzar la relación afectiva contigo. Por lo tanto, acariciar a tu perro te ayudará a tener un buen vínculo . Sin embargo, cada perro es un mundo y tendrás que descubrir qué es lo que más le gusta a tu perro y en qué momento lo prefiere.

Las caricias largas y con una ligera presión son relajantes, mientras que las realizadas de forma enérgica y corta, activarán a tu perro. Si quieres animar a tu can mientras hacéis ejercicio o entrenáis una habilidad, acarícialo en el pecho con caricias cortas y rápidas. Sin embargo, de lo que trata este post es de relajar, por tanto, piensa en hacerlas largas, despacio, y a lo largo del cuerpo de tu perro.

Acaricia a tu perro suavemente, con caricias largas y lentas. Observa su reacción:

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  • Si al tratar de acariciarlo se escabulle, es que no estaba disfrutando nada de nada con tus caricias. Deja de acariciarlo y espera a otro momento. Además…
  • Utiliza la regla de los 5 segundos para acariciar. Después de unos 5 segundos de caricias, para y observa qué hace tu perro. Si te acaricia la mano con su hocico o te mira, probablemente disfrutó de las caricias. Si se queda como estaba o se gira/levanta alejándose, entonces es que lo estabas molestando.
  • Puedes dejar de acariciarle y de prestarle atención y ver si se acerca a tí (buena señal)
  • Si se pone boca arriba, como si se dispusiera para que le frotaras la tripa, podría ser que no quisiera eso realmente. Podría simplemente tener miedo de ti o bien que prefiere que le acaricies en otro sitio, como, por ejemplo, la espalda.
  • Si quieres asegurarte de que tu perro disfruta de tus caricias, utiliza movimientos serpenteantes, es decir, masajea en lugar de dar palmaditas. Toca las partes del perro que estén más cercanas a tí, en lugar de tratar de alcanzar otra parte rodeando su cuerpo. Agáchate y ponte de lado, en lugar de inclinarte sobre él. No hagas movimientos bruscos ni demasiado invasivos.

Puedes poner música relajante, aunque lo ideal es que estos momentos de caricias sean espontáneos, en momentos en los que estáis tumbados en el sofá viendo la tele, o bien cuando llegáis a casa después del paseo y os tomáis unos minutos para reponeros…

 

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