Ningún perro necesita mano dura

 

Ningún perro necesita mano dura

Me sorprende tristemente el observar durante mis paseos el trato que algunas personas siguen dando a sus perros, a pesar de existir cada día más información sobre bienestar canino y la educación amable.

Veo muchos casos en los que los perros son tratados con una agresividad tremenda por parte de sus propios guías, que parecen creer que su perro es una mala bestia que no sabe aprender de otra forma que no sea mediante la violencia y la dominancia y, en algunos casos, la humillación (“para que aprenda”).

Cuando hablamos de estos temas, solemos imaginarnos a personas rudas, machirulos amargados que pretenden demostrar su fuerza a base de tirones de correa y una exigencia extrema, y, aunque haberlos, haylos, no es así en la mayoría de los casos y eso es lo realmente triste.

Veo a señoras con sus pequeños yorkis enganchados a correas extensibles tirar de ellos como si fueran yo-yós, desenredarlos de una farola girando la correa con el perro al vuelo, gritarles y reñirles cuando ladran frustrados porque quieren acercarse a saludar a otros perros y no les dejan.

Luego están los que piensan que el paseo es un “junto” interminable, que su perro debe caminar en una línea recta imaginaria, con la cabeza erguida y a paso firme. No les permiten alejarse lo más mínimo de esa línea y corrigen con tirones secos cualquier mínimo desvío, ya sea para olisquear, saludar a otro perro o simplemente, rascarse. Tiran de ellos, con correas enganchadas a collares finos en el mejor de los casos (los hay que llevan un collar de pinchos o de ahogo), les gritan y riñen cuando lo único que pretende su perro es eso, ser perro. Me cruzo muchas veces con una persona en particular que lleva a su mastín con collar de pinchos y le va dando pequeños “toques” con la correa si el perro se intenta alejar 30cm o si se excita porque ve a otro perro y los quiere saludar ¿de verdad piensan que su perro está disfrutando del paseo?

También me encuentro con casos en los que los perros se equivocan, hacen malas elecciones y cruzan la calle sin mirar, ladran a otros perros, intentan meterse en peleas o no acuden a la llamada. Aquí la incomprensión es total: he visto a personas zarandear, levantarlos por el collar y retenerlos en el aire mientras se asfixian, tumbarlos boca arriba, darles tirones con la correa y el collar de pinchos… barbaridades tremendas, de una agresividad, como he dicho antes, extrema, injusta y desmedida. Estas personas no van mas allá, no piensan que su perro pueda tener un problema, o que le estén pidiendo algo que el perro nunca ha aprendido (porque nunca le enseñaron), pero les riñen delante de la gente, para que los demás veamos que sus perros no les vacilan y que saben cómo tienen que tratarlos y someterlos.

A todas estas personas, que encima creen que los están haciendo genial, me gustaría preguntarles qué es lo que ven cuando miran a sus perros a los ojos, qué motivos les empujaron a compartir su vida con ellos, y sobre todo, les diría que leyeran, que se informaran, que hicieran un esfuerzo en analizar de manera objetiva lo que hacen a sus perros y si les parece justo. Pero lamentablemente, son esas personas las que nunca acudirán a un educador canino, ni leerán un artículo sobre bienestar animal, y que encima, si les dices algo (porque la injusticia es tan grande que no te puedes callar) te mandan a la mierda sin pestañear.

Triste.

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