Un perro para educar a mi hij@

UN PERRO PARA EDUCAR A MIS HIJOS

Son muchos los padres y madres que se sienten atraídos por la idea de aumentar la familia con un perro, con la esperanza de que de esta manera sus hij@s desarrollen capacidades como la empatía, la responsabilidad y el amor hacia los animales, además de vivir la experiencia tan bonita de convivir con un perro. En Internet podemos encontrar infinidad de artículos enumerando los enormes beneficios que tiene para los niños convivir con animales de compañía. Y la mayoría de ellos (los que se apoyan en evidencias científicas serias) tienen razón. También sé de médicos, terapeutas y otros profesionales que trabajan con familias, que recomiendan introducir un perro en el hogar porque beneficiaría a los niños.
Abundan los estudios que corroboran lo beneficioso que resulta para los niños el contacto con los animales, tanto para su desarrollo emocional como social.
Sin embargo, creo que cuando se escribe sobre estos temas, habría que añadir también que todo esto ocurrirá tras un tiempo, cuando el perro se adapte a la familia (y la familia a él), y siempre y cuando los padres aprendan y luego enseñen a los niños y al perro a convivir, teniendo además en cuenta que un perro nunca puede sustituir a unos padres, ni a un profesor, ni enseñar valores a los niños por sí solo. Y esto son cosas que deberíamos tener en cuenta, tanto los padres y madres como los profesionales que recomiendan traer un perro a casa con esta finalidad.
Los perros por sí solos no enseñan responsabilidad, más bien necesitan guías responsables.
Tanto si el perro es un cachorro o un perro adulto, necesitará cuidados veterinarios, educación, estimulación física y mental, descanso, afecto y compañía. Y sobre todo, adaptarse a la vida familiar, muchas veces caótica; entre colegios, trabajo, extraescolares, visitas al médico, tareas de casa… No es algo que vayáis a conseguir ni en una semana ni un mes y que va a requerir su tiempo (al menos unos meses para lo más básico).
Vais (me refiero a los padres) a tener que aprender a enseñar al perro: a hacer sus necesidades fuera de casa (sacarlo muchas veces al día, quitar pis y caca del suelo), qué cosas puede tocar y cuales no (romperá cosas), a quedarse solo y tranquilo en casa, socializarlo con otros perros, personas y niños, caminar con correa… Recordad que es un animal de una especie diferente que necesita aprender las reglas sociales de los humanos, casi siempre muy alejadas de las suyas. Y vosotros le vais a enseñar todo eso… Necesitará jugar, querrá acompañaros en vacaciones…y tendréis que repartiros las responsabilidades sobre su cuidado, si así lo decidís. ¿Estáis en ese momento familiar? ¿Trabajáis muchas horas fuera de casa? ¿Disponéis de tiempo para sacarlo a pasear, jugar con él y enseñarle cosas? ¿Tenéis recursos económicos suficientes para comprarle la comida, pagar el veterinario, comprarle juguetes y accesorios de paseo? ¿Tenéis conocimientos sobre educación canina y el perro en general? ¿Pediríais ayuda a un profesional en caso de dudas y para recibir orientación de calidad?
Por otro lado, suponiendo que el perro ya esté educado y adaptado a la vida familiar, ¿cómo educar en valores, en responsabilidad? Qué papel juega el perro aquí? Nuevamente, sois los padres quienes tenéis que haceros cargo de qué queréis enseñar y cómo.
Tened en cuenta que los padres sirven de modelo para sus hijos, y éstos imitarán lo que hagan ellos. El contexto educativo de los niños gira alrededor de tres esferas: la de los padres, la del colegio y la de los iguales. Y es en este escenario en el que los niños y niñas aprender a SER. La relación que tengan con los padres, el modelo educativo y la resolución de conflictos es primordial para poder desenvolverse en los otros dos contextos. Y la relación que tengan con el perro en casa será el espejo de lo que serán sus relaciones con los iguales.
Si queréis inculcar responsabilidad, vosotros deberíais ser responsables primero. Si queréis que vuestr@/s hij@/s aprendan a relacionarse correctamente con un perro, valores y todo eso… sois los padres quienes los tenéis que enseñar y ponerlos en práctica. Esto quiere decir, que si reñís a vuestro perro y utilizáis el castigo físico, vuestr@ hij@ aprenderá que esa es la forma correcta de hacerlo y de relacionarse, con violencia y con castigos.
Aconsejo a los padres que os informéis muy bien sobre aspectos tales como la educación canina, cómo aprenden y cómo se relacionan los perros entre sí y con las personas (súper importante conocer el lenguaje canino, muchas veces ocurren agresiones debido a la falta de entendimiento por parte de las personas cuando el perro está comunicando incomodidad, miedo, ansiedad…), tener claro cómo vais a corregir conductas indeseadas (tu hijo lo hará del mismo modo). Y todo este aprendizaje hay que transmitírselo a los niños, motivándolos, implicándolos… dejándoles la parte de responsabilidad adecuada para su edad.
Si no lo tenéis claro mi consejo es que no os lancéis a la piscina. Puede que no sea el momento. Quizás sea mejor esperar a que los niños estén un poco más grandes, tengáis más recursos o dispongáis de más tiempo.
Desde mi punto de vista, lo ideal sería motivar al niño a descubrir a su perro, que fuese un objetivo compartido entre todos. Buscad apoyo profesional que os ofrezca no solo las pautas adecuadas para trabajar con el perro, sino que ayude a los padres a transmitir estas pautas al niño. Acudir a recursos válidos, buscar información, ponerla en práctica…puede ser muy enriquecedor y educativo para nuestros hijos y para la familia en general, una misión que puede reforzar los lazos de unión entre todos los miembros. Pero también puede resultar muy estresante si no se cumplen nuestras expectativas. Y corremos el riesgo de un perro mal socializado con los niños, que puede llegar a agredir, o puede quedar relegado al jardín porque no sabemos cómo controlarlo.
No creo que tenga sentido introducir un perro en la familia si no vamos a poder cumplir estas cosas.
Pero a pesar de todo esto, sí que creo que las relaciones entre niños y perros son necesarias y enriquecedoras. Solo aconsejo hacerlo con cabeza.
… SI NO PUEDE SER ahora…
Si vuestro objetivo es educar con ayuda de un perro y este no es vuestro momento, podéis acudir a algún servicio de Educación/ocio Asistida por Perros, donde l@s niñ@s pueden aprender y divertirse en contacto con animales entrenados para tal fin, con actividades dirigidas por profesionales de la educación para niños (y del mundo canino) sin necesidad de tener un perro en casa. En estas actividades se trabajan emociones, habilidades sociales, relaciones positivas… con el acompañamiento de profesionales que sabrán transmitir todas estas cosas a l@s niñ@s y con perros entrenados para tolerar a los peques.
Si l@s chic@s son ya algo mayores, pueden participar como voluntarios en algún refugio, podéis hacerlo en familia y así transmitir valores y hacer algo enriquecedor todos juntos. Podéis donar alimentos, ir a pasear a los perros del refugio, participar en la difusión…
MEDITADO, CONSENSUADO… DECIDIDO!!!
Si después de leer todo y meditarlo largo y tendido os decidís a incluir un miembro perruno en la familia, os aconsejo hacerlo bien desde el principio.
Casi siempre se suele pensar en Labradores o Golden retrievers como razas ideales para vivir con niños. En mi opinión, tener un perro de esta raza no es garantía de que vaya a ser como nos imaginamos, ya que de ello dependen muchos factores. Es cierto que tienen una predisposición genética que hace que sean sociables, tranquilos y juguetones. Pero es eso, una predisposición genética que puede moldearse con la educación, socialización… Además, en la etapa de cachorros y de adolescentes son como cualquier otro perro, van a querer jugar, pueden desarrollar miedos y van a necesitar moldear ese carácter afable para hacer de ellos unos buenos compañeros. Pero hay más…el origen del perro, en qué condiciones ha pasado sus primeros meses de vida, si proceden de una línea de cría controlada o se han cruzado dos individuos sin tener en cuenta el carácter… en fin…que no es tan fácil.
Otro error es hacer todo lo contrario; traer a casa un perro de una raza cuyas necesidades no coincidan con el ritmo de la familia, o con su estilo de vida. Aconsejo acudir a un profesional que os guíe a la hora de decidir qué perfil de perro se adaptaría más fácilmente a vosotros.
También os aconsejo al menos, conocer la comunicación canina, socializar al cachorro, enseñar cuales son los momentos de juego y cuales los de calma (y enseñarselo a nuestr@s hij@s), qué cosas puede hacer en casa y cuales no… saber dedicarle momentos sin niños donde poder relajarse, descansar, ser perros… y educarles para que vayan bien con correa, viajen tranquilos en el coche y hagan sus necesidades en la calle.
Y para educar en responsabilidades, empatía y todo lo que realmente os ha hecho decidiros a traer un perro a casa, hay que tener claro de qué manera lo vamos a hacer y el nivel evolutivo en el que se encuentran l@s niñ@s para pedirles según qué cosas. también tener en cuenta que si l@s niñ@s no hacen sus tareas (por ejemplo, salir a pasear con el perro), nos tocará a nosotr@s hacerlo. Para que la actividad sea verdaderamente enriquecedora, educativa y promueva la cohesión familiar, los padres deberían involucrarse y acompañar a l@s niñ@s mientras la realizan, supervisando en todo momento lo que ocurre, motivando, haciéndolo divertido y no una tarea aburrida y monótona.
Si quieres hacerlo bien, y necesitas asesoramiento, ponte en contacto conmigo. Estaré encantada de ayudaros para que esta bonita idea de educar a vuestros hijos mediante la convivencia con un animal de compañía sea lo más enriquecedora posible.
Noelia Vilchez.
Psicóloga General, Educadora Canina y Experta en Intervenciones Asistidas por Animales.
Máster en Intervención y Orientación Familiar.
Contacto: siempreconperro@gmail.com

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