Cómo acercarse a un perro que ladra

Cómo acercarse a un perro que ladra

Mantra es una perra pequeñita, mestiza de podenco, a la que no le gusta demasiado el contacto físico. Es un poco desconfiada con los extraños y si te acercas demasiado e intentas acariciarla, ladra.

Sale todos los días suelta al parque, al campo, por la ciudad… su tutor la lleva con él a todas partes, le sigue, acude a la llamada, lo espera sentada en el parque tranquila, aunque él se aleje. En los bares y terrazas se porta genial. Le gusta subir al coche y bañarse en la playa. Podría decirse que es una perra feliz.

Sin embargo, ocurre siempre que cuando ladra a una persona extraña, esa persona siempre se empeña en convencer a Mantra de que puede confiar en ella, y de que se tiene que dejar acariciar y no ladrar. Aunque Mantra le ladre para que se vaya, la persona sigue insistiendo y ella se pone de los nervios y se aleja, pero siguen intentándolo, aunque se meta debajo del banco del parque.

El otro día, una amiga mía se acercó a Mantra y a otra persona que estaba intentando acariciarla y le comentó cómo debía acercarse a ella para que no ladrase. La verdad es que no tuvo mucho éxito y Marea continuó ladrando.

Y mi pregunta es…¿por qué hay que acariciar a Mantra? ¿por qué, siendo una persona extraña, Mantra tiene que confiar y mostrarse “cariñosa”? ¿Por qué no la dejan tranquila? No es cuestión de cómo acercarse sino de respetar lo que un perro te está intentando comunicar.

A ningún@ de nosotr@s nos gusta que llegue un extraño y por la cara nos acaricie y nos fuerce a mostrarnos corteses mientras invade nuestro espacio personal. Imagínatelo. Me recuerda a esa tía lejana que tod@s hemos tenido, a la que veías una vez al año y por fuerza tenías que darle “un besito” sí o sí… ¿recuerdas el agobio?

A los perros no les gustan los toquecitos en la cabeza, y mucho menos si vienen de una persona extraña. Además, puede que ladren (casi seguro) porque tienen miedo o porque piensan que están defendiendo su espacio de un intruso. Ignorar estas señales constituye una falta de respeto y además un peligro, pues puede que Mantra tenga que pasar a la acción para librarse de esa persona molesta que no es capaz de comprender sus ladridos.

Lo mejor es no tocarla, dejarla tranquila. Si no conoces a un perro y solo te lo cruzas de vez en cuando, ¿por qué no lo dejas en paz? ¿qué ganas acercándote, que hay que demostrar? No creo que precisamente seas tú la persona más adecuada para solucionarle el problema ¿no?

Es cierto que son cosas que se podrían trabajar con Mantra; el tolerar a otras personas. Pero eso sería un trabajo que requeriría tiempo, planificación y paciencia. Nadie, ningún extraño lo va a solucionar en dos minutos. Además, forzándola lo único que se consigue es que la situación de ser acariciada por un extraño le resulte cada vez más aversiva y reaccione de forma negativa.

Me parece muy útil saber acercarse a un perro y eso, entre otras cosas, implica saber alejarse del perro cuando éste te lo pide. A no ser que se trate de situaciones en las que inevitablemente necesitas tocar a ese perro, siempre puedes alejarte y no interactuar con él. No es necesario que seas colega de todos los perros con los que te cruzas.

Y sí, el título del post tiene truco…

 

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