¿Cómo sabe mi perro cuándo he llegado de trabajar?

¿cómo sabe mi perro que vuelvo de trabajar?

Cuando trabajaba en Sevilla en una ONG, pasaba cerca de 8 horas fuera de casa (echaba muchísimo de menos a Yosi, Selu aún no había llegado a nuestras vidas).

Mi compañera de piso siempre me comentaba que sabía que iba a llegar del trabajo porque Yosi empezaba a olisquear la puerta, y a deambular cerca de ella, asomarse al balcón de la terraza… la verdad es que siempre pensé en que se debía a la habilidad que tienen los animales de calcular el tiempo sin necesidad de utilizar reloj y recordaba mis años en la Facultad de Psicología, cuando estudiábamos el condicionamiento operante:

Si se sometía a una paloma a un programa de reforzamiento en el cual cada x tiempo se le ofrecía el refuerzo (tras realizar la conducta), al final, la paloma hacía un montón de cosas durante el tiempo en que tenía que esperar hasta que estuviese disponible el reforzador; entonces ahí daba la conducta que se reforzaba. Es decir, si cada cinco minutos se le daba la posibilidad de recibir un reforzador al pulsar una palanca, la paloma “pasaba” de la palanca hasta que se iban agotando los cinco minutos. Entonces, empezaba a dar conductas aproximatorias hasta que finalmente tocaba la palanca.

Este fenómeno, conocido como Control temporal en programas de reforzamiento de intervalo fijo, ha sido muy estudiado desde la perspectiva conductista del aprendizaje, y yo siempre pensé que explicaba el que Yosi supiera cuándo era el momento en que llegaba de trabajar. La verdad es que no sabría muy bien ejemplificarlo, pero el hecho de saber que los animales son capaces de aprender a controlar el tiempo me hacía pensar que ésta pudiera ser la explicación.

Sin embargo, hace poco vi un vídeo en el que se ofrecía una hipótesis alternativa con respecto a los perros, basada en su sentido del olfato:

Los perros son capaces de detectar cambios en la concentración del olor, debidos al paso del tiempo. Por eso son capaces de seguir el rastro de una persona/presa, y saben hacia dónde se dirigió, porque huelen la diferencia de concentración. Donde hay más olor hace menos tiempo que esa persona/posible cena,  pasó por allí.

Cuando estamos en casa, hay una concentración muy alta de nuestro olor. Sin embargo, al nos marcharnos, esta concentración va disminuyendo. Pues bien, según esta hipótesis (que a mí me encanta), los perros asocian un nivel determinado de concentración de olor con nuestra aparición (la vuelta a casa) y por eso saben cuándo vamos a llegar, porque la concentración alcanza un determinado nivel, que ellos, tras varios días, han sido capaces de asociar con nuestra vuelta a casa. Flipante, ¿verdad?

Aquí os pongo el vídeo del que os hablo:

A mí no dejan de sorprenderme las capacidades olfativas (y cognitivas, y sociales…) de los perros, ¡me encanta aprender sobre ellos! Si a ti te pasa lo mismo, no dudes en suscribirte al blog, para poder seguir compartiendo aprendizajes, curiosidades y consejos sobre ellos!

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