Por qué aprender sobre perros si mi perro no tiene ningún problema?

¿Por qué aprender sobre mi perro si no tenemos ningún problema?

La mayoría de las personas cree que el adiestramiento es la principal tarea de lxs educadorxs caninos, pero realmente no es asi; el grueso de nuestro trabajo está en enseñar a las personas a entender y ayudar a sus perros a conseguir la mejor versión de sí mismos. También ayudamos a solucionar problemas de convivencia, pero la prevención de estos problemas es nuestro principal objetivo.
En su libro “Ni líder ni manada”, la genial etóloga Irene Pérez Piñel pone el siguiente ejemplo, que le tomo prestado (aunque no lo escribo de manera literal, sino de cabeza…): Se dice que el hecho de tener un piano en el salón por 20 años no te convierte en pianista. Tienes que aprender sobre su funcionamiento, interpretar partituras, ensayar… pues lo mismo pasa con otras muchas cosas en la vida, como por ejemplo, convivir con un animal de otra especie; concretamente, con un perro.
He visto a personas “grandes conocedoras” de sus perros raparles el pelo en verano, ponerles collares de ahogo (los martingale de los galgos, son collares de ahogo!), atiborrarlos de comida de malísima calidad… y un largo etcétera. Y no querer aceptar ningún consejo de una persona que, como yo, solo ha vivido en su vida con once perros.
Cuando yo adopté a Yosi no tuve ningún problema significativo en nuestra convivencia: es cierto que destrozó algunas cosas en casa, que tardó en no tirar de la correa y acudir a la llamada… pero nada fuera de lo normal. Teníamos algunos conflictos, pero no me importaban mucho, pues yo creía aceptar a Yosi tal como era y respetaba los desacuerdos. Yosi no es el primer perro en mi vida, pero sí es el primero que convivió conmigo al independizarme.
En aquellos momentos yo no consideraba que necesitase ningún educador canino porque no tenía problemas y porque yo ya sabía de perros, ya habían pasado algunos por mi vida.
Sin embargo, con el paso de los meses, entre Yosi y yo se fue creando un vínculo muy bonito, forjamos una amistad, y un día me planteé lo importante que era Yosi para mí. Su inteligencia social y emocional es sorprendente. Se convivrtió en un soporte emocional fuerte y empecé a pensar en qué le aportaba yo a cambio. Porque está muy bien eso de que los perros nos aporten felicidad, nos faciliten el hacer amigos en el parque, nos acompañen en las tardes tristes y lluviosas pero… ¿qué hay de su felicidad? ¿por qué siempre tienen que ser ellos nuestro apoyo y no al revés?
Algunas personas me decían que no me rayase con el tema, que era un perro adoptado y que ya con eso estaba bien compensada la balanza. Sin embargo, yo quería estar segura de que el bienestar era recíproco.
Para saber qué cosas hacían feliz a Yosi empecé a leer sobre perros; a veces hice muy malas elecciones, pero por suerte, me he cruzado en estos años con grandes profesionales preocupados por el bienestar canino que me han ayudado a reconocer la información útil y además, me he formado como educadora canina. Tengo que decir que he redescubierto a Yosi con cada nuevo aprendizaje. Y a los perros en general. Y me he dado cuenta de que quizás Yosi al principio no era tan feliz conmigo, por mucho empeño que yo pusiera.
Nuestra relación ha cambiado, tengo muy en cuenta cómo está él (y el resto de la familia perruna) en cada momento:
Ahora conozco su lenguaje, sé cuándo está a gusto y cuándo no y le ayudo a gestionar las situaciones incómodas.
He aprendido cómo percibe el mundo mi perro y cómo actúa sobre él; y no tiene nada que ver con mi manera de hacerlo! Ahora entiendo muchas de las cosas que antes hacía y que no me explicaba.
He descubierto que mi perro tiene super poderes (como adivinar cuándo voy a llegar de trabajar, mi estado de ánimo o dónde me dejé olvidadas mis llaves) y que no existe una especie más inteligente que otra, sino formas diferentes de adaptarse al mundo.
Tenemos un código para comunicarnos y saber qué hacer en cada momento.
Sé cuáles son sus necesidades y me esfuerzo porque las tenga cubiertas. Nuestros pequeños conflictos se han resuelto !
Me he dado cuenta de que Yosi, Selu, Kutxi, Mantra…y todos los perros, tienen derecho a tomar decisiones, a elegir, a alcanzar la felicidad, a desobedecer de vez en cuando y a ser más perros cada día. Y que tienen derecho a prosperar, no solo a sobrevivir.
Yo, que pensaba que no tenía problemas con mi perro.
Además, han llegado más perros después de Yosi, algunos no tan equilibrados, que necesitan mi ayuda para gestionar sus miedos, la falta de socialización, el estrés, etc. Y sé cómo ayudarles.
Eso es lo que te aporta aprender sobre tu perro. No hace falta que te conviertas en profesional, pero sí, que aprendas sobre comunicación canina, necesidades de bienestar, y a distinguir qué conductas son normales para un perro sano y equilibrado y cuáles no. De esta manera, ayudarás a tu perro a ser feliz. Y disfrutaréis de una relación mucho más auténtica.

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